Escribir un blog, solo porque nos sobran las tardes, o porque nos
quedan muy pocas, o tal vez porque tendremos aún muchísimas. No importa, que oficie como pretexto para continuar con el vicio sagrado de la escritura.
Mi nombre es Carlos. Llámame un
viajero, no turista; tíldame de caminante, no de andariego. Dos palabras me
describen, si alguno pregunta sobre mi profesión. Con la pena de generar
desilusión diré que sólo soy un lector, y por extensión, escritor. Es la
consecuencia de refugiarme por décadas en la escritura. Qué puede esperarse de
alguien con miopía y astigmatismo. Sí, es mi estigma y es sólo mío. Escribo
este blog por dos razones: Por el derecho a no tener opinión, o más
precisamente por el derecho de no expresar lo que más tercamente pienso en voz
alta y deseo callar. Y por la libertad anarquista que me doy de escribir para
la censura, de modo educado y desobediente. Un fraternísimo abrazo de un
hermano de esta tierra patria.
- Carlos de la Rosa Vidal

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